Ana Frank
nació el 12 de junio de 1929 en Frankfurt, Alemania en una familia judía. Pero
en 1933 sus padres se mudaron a Ámsterdam (Holanda).
El día de
su cumpleaños número 13 Ana recibió como regalo un diario el cual la llenó de
mucha felicidad y decidió llamarlo kitty. Ana llevaba una vida normal y
agradable junto a su familia; compuesta por su madre Edith Frank-Holländer, su
padre Otto Frank y su hermana tres años mayor, Margot.
El
comienzo del diario de Ana Frank, habla de su vida normal, detalles de cómo era
el colegio; siempre rodeada por sus amigos y amigas, de cómo su profesor de
matemáticas el Sr. Kepler se la pasaba regañándola porque no se podía quedar
callada ni un momento y la castigaba poniéndola a escribir monografías, tema:
una charlatana, hablaba de sus pretendientes pues Ana era una niña muy bonita;
así como de su primer amor Harry Goldman comentarios típicos de una niña de 13 años.
Hasta ese
momento Ana de lo único que tenía que preocuparse era de sus estudios y de sus
amigos, pero de repente todo cambió. Empezó la segunda guerra mundial y Holanda
se vio invadida por los alemanes. Un día mientras caminaban por la plaza su papá
le habló de un escondite al cual debía ser necesario que trasladaran todas sus
cosas y sobre todo trasladarse ellos para no caer en manos de los
alemanes.
Desde ese
momento Ana se sintió muy angustiada esperando a que no se llegara ese día. Su
papá recibió una carta de la SS para que se presentara; pero no era para que se
presentara su papa sino Margot, por lo que tuvieron que partir.
El jueves
9 de julio de 1942 los Frank abandonaron su hogar para trasladarse a su refugio
abandonando algunas de sus pertenecías y llevando consigo solamente las
necesarias. El anexo era una de las oficinas de la empresa de su padre, no era
un lugar muy confortable pero debían adaptarse pues se convertiría en su nuevo
hogar. Pero no habitaban solos pues días después llegaron los Van Daan una
familia conformada por tres miembros. El primero en llegar fue el hijo: Peter
al cual Ana consideraba un fastidioso. Luego, en el periodo en que recién se
habían instalado en la casa de atrás, habla de su adaptación al escondite y a sus
compañeros.
Al
principio le cuesta mucho la convivencia, lo pasa muy mal, ya que todos la
toman como una ¨niña inmadura y parlanchina especialmente la señora Van Daan
que aprovechaba cada oportunidad para hablarle de cómo se debía comportar; pero
su papá siempre salía a su defensa.
Ella
cuenta como solamente confiaba en su padre, le contaba todos sus problemas ya
que se sentía más cómoda con él que con su madre. Para ella su padre era un
buen ejemplo de hombre, en cambio su madre le parecía el peor ejemplo de mujer
y de madre, porque creía que ella no aguantaría vivir su vida como su madre,
que solo se ocupaba de las cuestiones de la casa.
El octavo
miembro en unirse fue el señor Albert Dussel un dentista con el que Ana
compartiría su alcoba situación que no le agradaba del todo. Ella va contando
su experiencia día a día. La mayoría de las jornadas le resulta excesivamente
fastidiosa, en aquel escondite no encuentra nada que hacer, pero algunos otros
días, según relata, se los pasaba llorando en su habitación ya que el encierro
hacia decaer su estado de ánimo.
El mal
humor, también era algo bastante normal en el escondite, el estado en el que
vivían, hastiaba a la mayoría de las personas. Por esta razón, los ocho judíos
allí ocultos, no entablaron una relación de amistad, simplemente coexistían en
el mismo espacio y procuraban hacer una vida lo más normal posible. Después de
un año en la Casa de atrás, Ana se hizo ciertamente amiga de Peter el hijo de
la familia Van Daan.
Detalla
en su diario un cierto enamoramiento entre los dos jóvenes, cuenta como la
mayoría de las noches se las pasaban en la habitación de él, mirando por la
ventana las estrellas y la luna. Esos fueron los momentos más felices que Ana
describió durante su estadía en el escondite. El diario de Ana Frank termina el
1 de agosto de 1944, porque el 4 de agosto de 1944 cuando fueron finalmente
encontrados.
Los
agentes de la Gestapo detuvieron a todos los ocupantes y los llevaron a
diferentes campos de concentración. Después de permanecer durante un tiempo en
los campos de concentración de Westerbork y Auschwitz, Ana y su hermana mayor,
Margot, fueron deportadas a Bergen-Belsen, donde ambas murieron durante una
epidemia de tifus a causa de las malas condiciones de higiene en que se encontraban,
entre finales de febrero y mediados de marzo de 1945.
De todos
los habitantes del anexo, solo el padre de Ana volvió.